Sheilo Sanz

TRASIEGO CAMINO.

TRASIEGO CAMINO.


Los pájaros huyen de la lluvia, 
que llora en trasiego camino.

Cuando es continua
esta tristeza ajena.

Que tiene pensamiento retraído.

En esas solitarias horas,
que han quedado sumidas.

En un imparcial capitulo,
de oscuro olvido incluido.

Es un umbrío y labriego
surco  hundido.

Con renegrida ceniza inerte,
todavía hiriendo la calma.

Que busca solidaridad emergida,
desde toda fecunda proeza.

Es donde juegan los ardientes
momentos de pasión.

Seduciendo aureolas flotantes,
que encienden brillantes luceros.

Mientras va ornando
el anuente suelo.

De nostálgico encanto verdadero.

Eólica fantasia celeste,
recogiendo frágiles rocíos.

Con cautiva esencia primitiva.

Como evocando sueños  tardíos,
que acarician tú amado semblante. 

Que tantas veces... 
¡ siento tan mío !

Entre esas lineas expuestas,
de romántica poesía.

Se exaltan temores ocultos,
entre pensamientos de culpa.

Temores que lastiman
la noche dormida.

hasta detener las horas,
que respiran en absorto silencio.

Quizás,  está... la agreste frescura.

Juntando suaves aromas,
hasta impregnar sutileza en el aire. 

Como encendido incienso florido.

Ostentando cada candido
rostro de luna brillante.

Contra un predestinado orgullo.

Que muestra un completo
recelo incomprendido.

Es inadvertida una receptiva
señal algente.

Fundiendo un deducible,
firmamento inexpresivo.

Detrás de toda sombría marisma.

Replegada contra una verdad,
¡ que me abruma !

Cuando tiembla el suelo,
con brusquedad concluyente.

Contra una frialdad persuasiva,
de lagrimas que lastiman.

El cimiento contraído,
por la emoción contenida.

Es mientras trasluce
con ternura excelsa.

Tú anuente recuerdo,
de sustancial... ¡ luz intensa !

Cuando se libera por instantes,
esta hiriente incertidumbre.

Que con lobregura  desvela.

Toda fragilidad latente,
que yá... la demorada noche.

Dice no mentir... ¡ ahora !
con tanto absurdo secreto.

Cuando me resisto aún,
al inerme vacio prosaico.

Sin justa solución conjunta,
¡ desde tú !

Insistente latido ausente.

Que mitiga sin ninguna culpa,
mi sentido corazón.

Que solo sabe sentirte...
¡ siempre,  aquí !

Donde se conecta el pensamiento.

 

Autor....Consuelo Sanchez