Te contemplo con amor,
desde aquella lontananza,
con resiliente confianza
e inquebrantable fervor;
eres el tierno calor
de una sublime esperanza,
esa quijotesca andanza:
todo un reto a mi valor;
todo eres para mí,
un maná vuelto ternura
hecha invisible pasión:
un perenne frenesí,
todo un reto a mi cordura
y mi luz, mi corazón...