Carlos Baldelomar

+ A ESTA HORA +

Partiré del blanco inmaculado del recuerdo,

de las tardes donde todo parecía posible,

donde mis manos fueron pinceles

y minaban de la tierra

el barro de tu cuerpo.

 

Era entonces el barrio un poquito mejor.

El invierno caía con más cuidado sobre los techos,

y aquella brisa fresca de diciembre

fue de nuevo una esperanza

de ver luces en casas

y promesas de puertas abiertas.

 

Es septiembre.

Pasan de las seis de la tarde.

Llega la hora donde mejor te recuerdo.

 

Mis manos están sucias,

como vos,

como yo,

a esta hora,

un poco ajenos,

lejanos ya de aquellas tardes.

 

Sin embargo, yo, amor,

por algún motivo que no viene al caso,

me siento

y nuevamente te escribo.