En un gentío de gritos incontenibles
se oyen las voces envenenadas
por el infame hedor que vomitan
las ilusiones aniquiladas
en los apeaderos de la esperanza,
y en los trenes que circulan
por los raíles que la vida marca
los pasajeros corren ennegrecidos
con el hollín expulsado por las chimeneas
de la decepción y la perfidia.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO