Anoche la vi, y ya la noche entera
bastó a juntar dos almas en la pista,
con frenesí que espanta al juicioso optimista,
el rock bailamos en voraz quimera.
Sudor, cuarto de baño y sed primera,
maratón que al más sano despista,
entre la coca-cola, y la conquista,
fue del mundo la ventura verdadera.
En el alba buscamos la guarida
de una fría cafetería veladora,
donde el sueño perdió toda batalla.
\"Te amo\", me dijo, firme y encendida,
y mi dudar, que la verdad ignora,
ante el milagro de su fe se calla.
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Me acaricia, me besa, me devora,
mi integridad en su calor perece,
y acerca luego el dedo que me ofrece
un licor que la copa no atesora.
Sé bien discernir lo que ahora
es fluido de la carne que estremece,
y no simple jarabe que decrece
cuando la coca-cola, del vaso aflora.
Acepto el convite, y el aposento,
para este fin de semana que ya avanza,
al fuego de su lecho acomodado,
y aprendo, entre el asombro y el tormento,
a rendir mi razón a la esperanza
de amar a quien me tiene devorado.