Amaramar

Las dos veredas

Por la vereda del sol 

Me nace una sonrisa 

Mi andar agradece 

Cada paso 

Hacia

Un abrazo de luz.

El otro se dispone a una señal 

A un saludo... 

Un transeúnte abierto a lo desconocido.

La oscuridad en cambio 

Es sombra 

Un alma oculta 

En sí misma. 

En esa oscuridad 

Acontece 

Lo que no sabemos 

De nosotros mismos 

O lo que no queremos saber.