Entre la lluvia y tú
hay un secreto que no digo
una breve distancia
que mis manos quisieran borrar.
La lluvia cae lentamente
como si supiera
que esta tarde te añoro
más de lo permitido.
Y yo
mirando el cristal empañado
me pregunto qué pasaría
si en lugar de la lluvia
fueras tú quien llegara.
Quizá no diríamos nada.
Quizá bastaría acercarnos
y dejar que el silencio
hiciera lo que las palabras
no se atreven.
Porque entre la lluvia y tú
hay algo que insiste
que persiste
algo que humedece la memoria
y enciende la piel.
Y si esta tarde
te aparecieras de repente
no sé si te ofrecería un café
un abrazo
o simplemente mis labios.
Tal vez la lluvia
tendría que aprender
a caer mas suave
a caer más despacio…
para darnos tiempo
de querernos un poco más.