Violeta

SANAR LA SOLEDAD...

 

La soledad no es muro, sino ausencia, 
un rastro helado en salas sin fulgor. 
Pero el verso le brinda consistencia, 
la convierte en la cuna de un nuevo amor.

La pluma toma el miedo de la mano 
y lo sienta a esperar en el umbral; 
ya no hay desierto, ni clamor lejano, 
solo el alma volviendo a su caudal.

Cuando la tinta nombra el hueco oscuro,
 el corazón se entiende y se perdona, 
deja de ser silencio gris, impuro,
 y en su refugio, al fin, se acompasa y trona.

Ya no hace falta otra mirada amiga,
 pues el reflejo en el papel te encuentra.
 La soledad se vuelve voz que hostiga
 solo hasta que la propia voz se adentra.

SoledadSimpleSoledad
©Violeta