Mi libertad, bien preciado,
sin la cual no soy persona,
sino marioneta y esclavo
del instinto y de la sombra.
Libre me ha hecho Dios
y en mí ha confiado,
en Él me he abandonado
para ser como Él pensó.
Pero no he sido constante
en el camino trazado.
Por pedregal caminante
en piedras he tropezado.
Quise llevar hasta el cielo
a muchos equivocados
como instructor preparado
para ir con mi gente al cielo.
Pero cada uno libre es
de hacer la vida que quiere,
y, a la postre, la que puede.
Mejor basada en la fe.
Ante todo libre soy
y elijo la dignidad
de morir con la verdad
de las leyes del amor.