Hay una casa en la que nunca vivimos.
Pero fuimos.
Tiene una ventana,
una mesa junto a la ventana
y a vos andando descalza.
El ruido breve de tu risa
y un delantal colgado en el respaldo de una silla.
Afuera debía llover.
Siempre llueve un poco
al pensar en una casa.
No sé cuando empezamos a perdernos.
Tal vez la mañana en que dijiste alguna cosa
Y yo miré hacia otra parte.
Tal vez antes.
A veces paso por ahí.
No entro.
Desde la vereda veo encenderse alguna luz,
¿Quién vivirá ahora?
Por un instante pienso que sos vos.
Después descubro que no existo.
Y ya no existe esa vereda.