Sobre la niebla duermen los jardines,
y un cisne azul navega entre la luna;
las fuentes van hilando, una por una,
sus canciones de plata en los confines.
Cruzan sombras de pájaros afines
por un cielo de música y fortuna,
mientras la noche, pálida y moruna,
derrama estrellas sobre los jazmines.
Tal vez soñar es regresar al río
donde la vida guarda su secreto
bajo la piel azul del cristal frío.
Allí lo que perdimos está completo:
un mundo que renace en el rocío
cuando el alma lo nombra en su soneto.