Vagabundos pensamientos,
apagados de esperanza,
recuerdan en desvelos
vestigios de tu semblanza.
Añoranzas insolentes
buscan ciegas y sedientas,
entre calores de pieles
a hurtadillas y a tientas.
Aunque lo intente,
no eres quien pienso…
La mente engaña,
el alma añora,
el cuerpo acepta.
No eres quien pienso,
aunque lo intente…