gaspar jover polo

HOMBRES AL AGUA

HOMBRES AL AGUA

 

La barca se dio la vuelta

y entramos de repente

en contacto directo con el líquido,

muy frío y completamente inestable,

las olas iban y volvían de vez cuando,

nuestra ropa estaba más que mojada,

solo había que nadar y seguiríamos con vida,

pero habíamos profanado la superficie marina.

Pero el agua estaba tan fría y se movía tanto,

que suponía un constante incordio.

Nadar era nuestra obligación

hasta arribar a la playa,

y así lo hicimos, pero la experiencia

resultaba agotadora, demoledora,

sumamente penosa, y, desde nuestra posición

dentro del agua, con pronóstico reservado.

 

Gaspar Jover Polo