¿A dónde van los recuerdos,
a dónde van, me pregunto
cuando el cuerpo ya es difunto,
a dónde van los recuerdos?
¿Hay conciencia en los acuerdos,
justamente del asunto?
¿A dónde van los recuerdos,
a dónde van, me pregunto?
¿A dónde van los orgullos,
a dónde van, me pregunto
cuando el cuerpo ya es difunto,
a dónde van los orgullos?
¡Cómo abundan los barullos
los que a diario siempre apunto!
¿A dónde van los orgullos,
a dónde van, me pregunto?
¿A dónde van los vulgares,
a dónde van, me cuestiono
si medito y si razono,
a dónde van los vulgares?
Puede haber muchos lugares
y al final uno menciono.
¿A dónde van los vulgares,
a dónde van, me cuestiono?
¿A dónde van las mentiras,
a dónde van, me pregunto
cuando el cuerpo ya es difunto,
a dónde van las mentiras?
Si tú quieres te retiras
o te sumas al conjunto.
¿A dónde van las mentiras,
a dónde van, me pregunto?
¿A dónde van los soberbios,
a dónde van, me pregunto
cuando el cuerpo ya es difunto,
a dónde van los soberbios?
Bien lo advierten los Proverbios
la arrogancia tiene un punto.
¿A dónde van los soberbios,
a dónde van, me pregunto?
¿Dónde van los asesinos,
dónde van, yo me cuestiono
si medito y si razono,
dónde van los asesinos?
Y con garra de felinos,
la justicia yo ambiciono.
¿Dónde van los asesinos,
dónde van, yo me cuestiono?
¿Y a dónde van los ilusos,
a dónde van, me interrogo?
¿A dónde va el demagogo
y a dónde van los ilusos?
Hay caminos inconclusos
y otros más por los que abogo.
¿Y a dónde van los ilusos,
a dónde van, me interrogo?
¿A dónde irán, les pregunto?
¡Yo les digo que a la tumba!
Cuando la vida sucumba
¿A dónde irán, les pregunto?
Y hoy mis versos les adjunto
¿Quién sus pasos los enrumba?
¿A dónde irán, les pregunto?
¡Yo les digo que a la tumba...!