La gente
no sabe cómo hablarse.
Levantan las voces
y sus gritos dejan
profundas cicatrices.
Están ausentes en un metro
cuadrado de tierra.
No saben cómo hablarse
y hasta en sueños
permanecen separados.
Un sueño
donde no necesitan alas
para encontrarse.
L.G.