Angel Samuel

Callado

Aquel hombre que decía verdades,

aunque estuviera en silencio;

tanto daba por las grandes caridades,

así le pagaban callándolo.

 

Sin piedad, le daban patadas;

sin dinero lo dejaban;

sin merecerlo, las miradas;

sin alma lo inquietaban.

 

Él se había convertido en soledad

al perder su corazón del dolor

que sentía por su ansiada mitad;

a él tanto le faltaba ese amor.

 

Pero ahora tan solo está escribiendo,

rompiendo las plumas de la furia,

de la tristeza que lo está viendo,

mientras se daña con tanta injuria.