Marius Edoardo Antonioni

Y ella tenía los labios rotos

 

era mi amada,

la muerte;

 

se paseaba por el mundo,

no la supe querer,

quizás no se dejaba

 

cuando me visitó

estaba despierto

la quise abrazar

no la pude alcanzar

 

escurridiza aunque presente

en un instante alcanzaba el cielo

 

qué maravilla

 

infundía temor

pero era cariñosa como ninguna

 

la estoy esperando

me rendiré a sus pies

Dios quiera que esta vez

me deje tomarla en mis manos