Solo recuerdo muy confusamente
la pálida blancura de su frente
bajo las sombras de la cabellera,
y su mirar, que a todos envolvía
en esa gradual melancolía
de una puesta de sol en primavera.
Francisco Villaespesa — In Memoriam (Sombra de Beatriz)
Nació la nostalgia por boca del lirio,
la dicha risueña posada en la aurora,
vertió su mirada — chispas de delirio —,
en ese deseo latente a deshora.
En florido ocaso tornó el sacramento
al corro de besos, néctar de caricias;
pronto bautizado al pálido acento
del último cáliz de santas delicias.
Fue la primavera su última esperanza,
y encontró en los brazos del lucero umbroso
el tierno sosiego de nuestra alabanza.
Vi a Dios, le decía: hora es de marchar...
Y un pétalo más del rey primoroso
con orbes del alba la fue a coronar.