La noche sembró una rosa preciosa,
mientras el bardo en la yerba soñaba.
Vino el alba de tomillo
y enamoró a un pajarillo.
La flor con su alto tallo despertaba
el verde de una mañana dichosa.
El cantar era sencillo,
de menta era el estribillo,
despertó y sembró una rosa preciosa.
*****