Cuando escribir es creer en lo que se hace,
dedicarse a ello en mente y alma
y hacerlo cada día.
Cuando es insistir y volver a insistir
en el autoanálisis y la reflexión;
en el silencio que ordena la mente
y en la meditación que afina la mirada.
Cuando es insatisfacción ante lo sabido,
es nunca conformarse;
cuando es remar,
sumar, mantener el rumbo
y sostener el timón hacia adelante.
Cuando escribir es percepción y observación,
es querer siempre más
ante lo poco que se sabe.
Cuando escribir es ya el latido del corazón
que bombea y empuja cada célula y cada átomo,
como si de tinta se tratara,
moldeada entre las costuras del alma, porque ella siempre sabe.
Al escribir,
te conviertes en aprendiz de tus propias letras.
Y es justo ahí,
cuando tus letras despiertan,
respiran y comienzan a vivir dentro de ti,
cuando escribir ✏️ no solo es camino,
motor y destino,
sino el impulso vital...
que te empuja a por más,
que te exige seguir.