Ella, dibujaba
antipáticas soledades,
El, escribía
irónicas ignorancias,
Ella, pérdida
en un triste destino,
El, caminaba
desolado y sin sentido,
Ella, pedía perdón
entre lágrimas,
El, admitía el adiós
aunque aún la amaba,
Ella era una flor marchitada
descuidada y olvidada,
El un rocio
desangrado en el tiempo,
Ella, recordaba primaveras
de un amor descontrolado,
El, en tragos intentaba
ocultar sus delirios.
Ella estaba sola,
El solo estaba.
Y, en un instante sin censura,
sus miradas
sedientas se cruzaron,
exclamando,
si aquí estamos
que esperamos,
y como diablos
no la hubiera besado,
si sus labios
temblaban de amargura
y los de el imploraban
un poco de locura.
Pero no fue amor
lo que les quito el respiro,
fue tan solo
un descuidado sentimiento,
el anelo de callar y olvidar
aquel querer
que les hace mal.
Un cigarrillo entre dedos
y la ilusión renovada.
Ella y el, se amaron
y no les hizo falta amor.