Y YO CONTABA
Y yo contaba
uno, dos, tres...
siguiendo el compás,
como si al contar los segundos
pudiera detenerlos.
Pero un reloj no envejece:
solo mira,
sin parpadear,
cómo lo hacemos nosotros.
Y yo contaba
cuatro, cinco, seis...
mientras los días pasaban
sin preguntarnos siquiera
qué queríamos conservar.
Una tarde se fue la infancia,
otra, algún amigo,
otra, aquella ilusión
que juramos no perder.
Y yo seguía contando.
Siete, ocho, nueve...
El tiempo no vuelve
a recoger
lo que dejó caído en el camino.
Y yo contaba.
Diez, once, doce...
Hasta que comprendí
que no estaba contando el tiempo.
Era el tiempo
el que me estaba contando a mí.