\"Tu instinto y mi alma\"
Detrás de la urgencia de la carne y el olvido, vierte el hombre su instinto en copa vacía, confundiendo el fuego de un instante herido con la eterna y sagrada arquitectura mía.
Qué desierto es su templo de manos urgentes, que solo buscan la piel y mienten al viento, mientras yo guardo mares puros y transparentes,
un amor sin premuras, un siglo de aliento.
Maldito el deseo que devora y no fragua, que reduce el romance a un rito de arena; yo no soy el reflejo fugaz de su agua, soy el alma que busca una hoguera serena.
Anita del Perú