Odio sentirme tan bien con vos sin ser nada,
que el verte por la calle hace mi vida menos pesada.
Incluso como cuando tu sonrisa o mirada me acaricia,
puedo dejar de pensar en lo que me asfixia.
Recuerdo la primera vez que nuestras almas se encontraron,
cómo mi corazón y mi mente se enamoraron.
Tu recuerdo invadió mi mente como un río que busca cauce,
y no pude evitar buscarte porque tu sonrisa no quería marcharse.
Esos momentos en donde podía verte pasar se volvieron inapreciables,
viendo el color que tu presencia a mi vida podía darle.
Deseando todo el día, todos los días, poder ver tu simple silueta,
para así llenarme de esperanza por apreciarte y sentirme completa.
Imagino a veces cómo en tu bicicleta juntos paseamos,
o cómo sería cuando de la mano vamos.
Me preguntó cómo se sentiría besar tus labios,
si acurrucarnos juntos arreglaría todos los daños.
Pero tengo miedo de no ser suficiente y no estar lista para vos,
de tantas veces que han rechazado mi voz.
Tus gestos dicen por terceros que estás interesado,
aun así, tengo temor de que mi pensamiento esté errado.
Siento que tengo el corazón para amarte y hacerte feliz,
aunque no puedo evitar preocuparme por cometer un desliz.
Hacerlo todo por primera vez me da miedo porque no quiero equivocarme,
aún más porque me encantaría con vos poder casarme.
Me gustaría poder ser humanamente egoísta y aun así quererte como mío,
pero mi amor por vos no quiere meterte en ese lío.
Con estos versos dejo mis sentimientos por vos a flor de piel,
reflexionando para poder ser esa persona que te haga bien.