En ropas de monja como un disfraz,
desde el calabozo y ya sin cadenas;
¡vaya, con sus hipócritas condenas!
De odiar y juzgar cualquiera es capaz
Lanzan la piedra y esconden la mano
bajo el hábito que al monje bien hizo
lavan sus culpas llamándolo hechizo;
bien se dice que el error es humano
Qué cómodo es encontrar un rebaño
cuando negras son todas las ovejas
al tiempo que abundan lobos sin dueño
La libertad ya no es solo un sueño
para los dioses no tengo más quejas
soy capaz de reparar todo el daño