Pandy Andy

Cinco años en tu luz, mi querido Padre

​Cinco años sin oír tu risa clara,

cinco años en que el tiempo no te borra;

el dolor con los días se transforma,

pero este amor jamás, jamás me falta.

​Miro al cielo buscando la mirada

del hombre que a escribir me enseñaba,

que me enseñó el respeto y la palabra,

y a ser la mujer firme que hoy te abraza.

​Ya no estás en la mesa ni en la puerta,

pero habitas el fondo de mi historia;

papito mío, tu huella sigue abierta,

vives presente en toda mi memoria.

​Cinco años en los brazos del Creador,

cinco años guiando mi existencia;

gracias, Padre, por darme tu amor,

que florece aun en medio de tu ausencia.