BALGAL

C. Ay\' Mijo!!

 

 
 
Te sientas en el trono de tu propia alabanza,
reina en tus ojos una fría quietud,
mientras mides el mundo con una balanza
que siempre se inclina a tu exacta virtud.
Te vistes de gala con la culpa ajena,
el daño te causa una extraña emoción;
si el barco se hunde o la plaza se llena,
tú solo vigilas tu propia actuación.
Qué limpio es tu juego de herir de pasada,
qué libres tus manos de toda empatía;
escupes verdades con mueca ensayada
y cobras el llanto como regalía.
Te aplaudes a solas sabiendo el engaño,
espejo que adoras y no da calor.
Qué astuto te crees flotando en el daño,
qué solo te quedas en tu propio honor.