El camino del Haiku
El viejo estanque.
Se zambulle una rana,
ruido de agua.
Matsuo Bashō
Los suspiros morían sobre un pálido
monte de sensitivo tulipán,
el viento columpiaba un jaspe onírico
y un poeta reía... ¡y algo más!
La noche descubría un biombo azul
donde se acurrucaba helicoidal
como una luz perlada bajo lágrima...
¡y era luna callada sin callar!
Crepitaba el bambú su voz de pájaro
y el viejo estanque era su antiguo altar...
(la luna, el viento, el suspirar, los árboles).
Y la rana cayó. Y entonces... — ¡Ah!
¿Así que así se siente ser feliz?
Dijo Bashō, y no dijo nada más.