Noble que caminas por el infinito,
¡escúchame! Te he visto
atravesar las llanuras y los valles.
Te paseabas por lirios silvestres
en un amanecer constante de luminarias,
sin saber que las flores miraban
tu carga de bultos prisioneros,
tu pena desamparada.
Mi viejo vestido de temple triste,
no vayas más por el camino.
¡A ver si adivino
cuál será tu sol, nido que creíste,
tu ciudad amada; tu lugar, tu destino!
Christian Jovani
(Derechos reservados del autor)