César Flores Ambukka

CEBOLLAS Y LÁGRIMAS

 

 

 

Los ojos en contra la cebolla,
el puño endurecido, empuñando
el filo, que una y otra vez.
Estallando el ruido sobre la madera,
cercenando su encapotada piel,
que capa tras capa ,escupe al rostro,
la última acidez de su defensa.
Arrancándome lágrimas, no de luto,
ni tristeza . Pues no me sentiré
apesadumbrado, ni cuando disfrute el platillo,
que mi cebolla adereza.