He leído y comprendido
esos versos que has dejado
y al leer lo que he leído
pensativo me he quedado:
¿Cuántas veces he caído,
cuántas más me he levantado?
Sangra el pecho malherido,
mas la sangre fuerza ha dado.
Y es la vida un recoveco,
laberinto que te inquieta
porque siempre tiene un hueco
que te frena alguna meta;
sin embargo, viene un eco,
que nos trae cosas buenas...