AMIGO I
No sé si debo hablarte de este fuego,
que arde por ella dentro de mi pecho;
si tú la amas, pues yo también la ruego,
y el corazón no entiende de derechos.
AMIGO II
También me quema el alma cuando pasa,
también me deja el pecho estremecido;
pero aquel amor que hiere nunca abraza,
ni puede ser verdad si es compartido.
AMIGO I
Yo no quiero arrebatarte lo que amas,
ni romper por ella lo que bendigo;
pero ella ha puesto luz sobre mis llamas,
y ese corazón hoy está conmigo.
AMIGO II
¿Y qué hacemos entonces, compañero,
si ambos sentimos que ella nos espera?
¿Dejamos que decida el mundo entero,
o luchamos por ella hasta que quiera?
AMIGO I
Luchar no significa ser apoyo,
ni hacer del sentimiento una batalla;
si para conquistarle yo te arroyo,
¿qué victoria es la que nos avasalla?
AMIGO II
Entonces que sea ella quien decida,
sin que ninguno sufra tal castigo;
prefiero verla libre y convencida,
antes que hacer del amor enemigo.
AMIGO I
Si ella te elige, yo estaré contigo,
aunque me duela el alma enamorada;
prefiero conservarte como amigo,
antes que verte el alma destrozada
AMIGO II
Y si al final ninguno está con ella,
que no nos robe el tiempo lo vivido;
los amores se apagan cual estrellas
un amigo jamás queda vencido.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026