Entre un momento y otro te extiendes como un puente y eres allí, donde soy yo, la flor, la herida y el viento.
Eres la palabra que todo dice y se envuelve en la nada, la nada que todo absorbe y la marea eterna del tiempo.
Entre un momento y otro llenas los vacíos de silencio. Eres la sombra de todas las luces y de las luces, eres el lamento.
Solo ser y no ser, viviendo, solo amar y no amar, amando. La lluvia moja las calladas horas y tú enciendes la llama del sueño.