La muerte susurra a mi oído, cada vez más prepotente, más audaz.
Esquivando toda esperanza que pueda calar en mis adentros.
Y la luz? Dónde está?
Solo hay un cúmulo de lágrimas sin razón aparente.
No creo poder con esto, el dolor del alma invade.
Mis hombros pesan , mis ojos pierden brillo.
La soledad bateo mis ganas.
Ya no quiero sobrevivir, ojalá pudiera vivir, ojalá pudiera sonreír, ojalá, ojalá mi dolor no fuese tan evidente, ojalá no me quisiera morir.