No soy religiosa. Creo en Dios, no en la religión.
No necesito templos para hablar con Él. Está conmigo a toda hora, en los malos ratos y en los buenos, hasta en mis locas ideas.
No leo la Biblia, la vivo. No hago todo perfecto, pero lo intento.
En mí habitan el bien y el mal, y soy consciente de ambos.
Vivo mi libre albedrío y me hago cargo de las consecuencias. No culpo al diablo, me culpo a mí.
A veces no es tu entorno el que te jode. A veces sos vos mismo.
Y una mente despierta tiene condena, pero también tiene libertad..