A veces me pregunto si seré suficiente,
si dejaré de buscar aquello en lo que soy realmente bueno.
Nunca fui el más atractivo, ni el más sabio, ni el más brillante;
simplemente soy yo,
con mis asperezas, mi carácter y esta sensibilidad a flor de piel.
Pero a veces la insuficiencia me pesa en los hombros:
me pesa en el trabajo, en la universidad, en la vida misma.
Y no es que no ame cada instante recorrido,
ni que piense que todo ha sido en vano,
pero me pregunto cuándo se apagará esta tormenta.
Cuándo dejaré de anhelar que alguien me ame por lo que soy,
que alguien me rescate y deje de verme solo como \"el del proceso\".
A veces quisiera rendirme,
que la tierra me trague, que el olvido me deshaga,
que mi alma simplemente se disuelva en el aire
para dejar de sentir este vacío desgarrador,
esta idea constante de que no soy suficiente
para ser amado.