Mientras florezca azul el tierno jacinto
y el aire aroma con su nota ausente,
buscaré la verdad de la corriente
que se desborda en este laberinto.
El tiempo pasa con andar distinto,
pero ante el brote de la flor reciente,
se vuelve eterno el beso en la frente
y el trazo de la vida queda tinto.
Hay una calma en el zafiro manso
que desafía al viento y a la herida,
un breve espacio donde hallo descanso.
Mientras la tierra con su azul me mida,
no ha de ser el invierno más que un remanzo
recreo ante el milagro de la vida.