Una casa o un edificio no son solo cuatro paredes
es mucho más que eso
como un lugar para atenuar nuestros tormentos
y donde vienen y van los recuerdos como médanos del viento.
Con música fluimos y junto a ella pertenecemos
el arte nos envuelve el corazón en cada pasillo
y entre luces y silencios entendemos
que también puede ser hogar aquello que construimos.
¿cuántas voces guardan tus paredes?
¿Cuántos músicos te regalaron sus canciones?
¿Cuántas historias quedaron en tus rincones?
Y cuántas personas te confiaron sus miedos, sus sueños, sus ilusiones.
No morirás aunque caigan tus paredes
con tus puertas, tus luces y tus pasillos
jamás perderemos lo que vivimos contigo
y nunca quedarás en el olvido.