Gabriel Aranda

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Las vidrieras blancas son y madera nogales.

Los marfiles aguardan armonías especiales.

De mujer maestra estuvo dichosas sus lecciones.

Su maestría me alcanzó de tapiz las soledades.

 

El rubato lento oyó sus manos dedales.

Semifusas al viento llorando sobre mares.

El asombro vibró almas tornaron diamantes.

La caricia me llegó de sus dedos ALTARES...

 

 

                                La clase de piano.

A María Gibert Camins.Catedrática de piano y órgano.

Conservatorio Superior de Música del Liceo.Barcelona.