Mª Pilar Luna Calvo

CEUTA Y EL REY

En un estado de excepción o de sitio

los estragos muerden la calma,

mi tierra no necesita

un ramo de margaritas

sin el olor de la lluvia

y sin brotes verdes.

Me niego a cruzar

el caos de luto golpeado

y el sendero de la fatalidad

cuando zumban los oídos

de un gobierno engullido

por un rey extranjero,

y  Felipe VI, amordazado.

No necesito estrategias fallidas

ni motivos de humo,

ni firmar documentos

en un velero seco, sin mar.

Es el tiempo de Ceuta.