Descalza. Desnuda.
Hambrienta.
Sin Paz, te busco
entre las hondonadas de mi mente
que no te olvida.
Que late tu vida que no fue.
Hoy soñé con vos,
Desperté mareada y sin sangre
¡Tu nombre invoco niña mía!
¡No puedo olvidarte!
Locura de amor de madre, que no cede,
aún en la augusta y definitiva
muerte.
Cruzo vados, lagos, lagunas, mares
y montañas.
Nado salvaje los océanos azules
y profundos.
¡Sólo quiero hallarte mi Dani!
¿Dónde está mi niña? ¿Dónde estás?
Llego ya a tu tierra amada, Valencia.
Me entierro en sus raíces,
para conocerte, aún más.
Los Pirineos salto
y escalo.
Llego a Bélgica, busco a Amberes,
llego a tu polvorienta tumba,
no hay lodo…
Sólo polvo de estrellas…
y me deshago en el abrazo
beso y prometidos,
que jamás nos pudimos dar.
Estoy ya entre tus tierras
Que fecundas no mueren
Y abrazo esa, tu Cruz
Que tu sólo tu nombre escribe.
Muero y vivo tu vida
cercenada en plena juventud
Por un Dios que no fue justo.
Estoy con vos, junto a vos,
¡mi dulce Dani!
¡Ay, mi Dani!
Y te veo a lo lejos, intocable
Y no puedo abrazarte.
Y no puedo abrazarte.
¿Cuántos años han pasado?
¡Y no hay forma de olvidarte!
¿Cuántos años han pasado?
¡Y no hay forma de olvidarte
(Patricia para Dani que me espía y me sigue amando desde el Cielo)
Digamos que tampoco en esa época yo tenía esa cara de felicidad pelotuda, sorry.
Y hoy va con mi favorito, no por mí, por mi Dani.
Lo mejor es leerlo escuchando la música que en conjunción hace que el poema tome vida propia.