Alejandro Tejero Escribano

Una flor en rueda de silla

UNA FLOR EN SILLA DE RUEDAS[1]

 

Hoy este poema escribo,

Uno de los más penosos:

Voz que rompe su silencio.

 

1- No el destino ni el azar,

Fue la `pérfida maldita´

Que con manejo mental

Postró aquella mujercita,

Que de ventana cayó,

En la `silla de tres ruedas´

Y su cuerpo destrozó,

Quedando cero a la izquierda.

2-Aquella noche serena,

Que estrenaba oscuridad,

Con el toque de sirena

Alteró toda ciudad.

Se escucha esa triste noche

El eco de un accidente

Que cesó el ruido de coches

Y el murmullo de la gente.

3- Por la comunidad corre

Noticia que nunca falla:

Mujer que accidente sufre

Como la pólvora estalla.

En el silencio del tiempo

La memoria fácil cesa

Y ese dicho contratiempo

Pronto del olvido es presa.

4-No te conozco ni quien

 Eres, ni tu cara centro,

Ni tu cuerpo tan joven

En mi percepción encuentro.

No conozco tus secretos,

Ni relación entablar,

Pero siempre hubo respet0

Aunque no te pude hablar.

5- Cerca estoy de lo ocurrido,

Mas tu desgracia me pesa

Con mucho gran dolorido

Como losa de sorpresa.

Del dolor sé su rigor,

Por la espalda de mi esposa

Afectada con terror

Que no le mantiene ociosa.

6- El accidente te ha puesto

En la`silla de tres ruedas´,

Pues mucho te lo han dispuesto

Y lo lleves como puedas

Para pronto así sanar,

Si asumes como fatal,

Y tu vida has de ordenar

En lo físico y mental.

7- No puedo sufrir tu pena

Del abismo verte al borde,

Que tienes dicha condena,

Muy difícil que se aborde.

El llanto afea tu rostro

Que marca grandes arrugas

En el lindo y bello lustro

Que desaparece en fuga.

8- Hay algo oculto en las cosas:

Lo que hoy parece un infierno´,

Mañana puede ser rosa

De cielo azulado tierno. 

No llores tu desventura

Porque nunca conocemos

Para la vida futura

Lo que entonces bien queremos.              

9- Lucha con tu cuerpo y mente,

No te culpes de lo habido

Si el ánimo está paciente,

Pues el azar lo ha querido.

Si la fe te lo permite

Dirige tu ruego al cielo,

Si respuesta no trasmite,

Al menos será un consuelo.

10- Al fin cesará el dolor

Y tu alegría cual flor

Hermosa ya sin temblor

Lucirá con gran color.

Nunca dudarás ya si irte

O ser feliz y quedarte.

Mi apoyo moral seguirte

Puede, y ya siempre animarte.

 

Alejandro Tejero Escribano.

Gijón, 10-9-2026.

 

 

 

[1] Este poema va dedicado a una joven de la que sólo conozco de vista. No sé su nombre, ni nada personal. Yo andaba cerca cuando ocurrió el accidente:

Fue una caída de un piso que termino en silla de ruedas. Nunca hablé con ella.