Perderme en mi

Gotas

Hoy regresé a aquella banca
que alguna vez nos vio juntos.

La misma banca
que me vio recostado en tu regazo,
deseando que el tiempo
se detuviera.

Ese día llovía.

Yo observaba las gotas
descender del cielo,
rozar tu rostro
y finalmente caer
para morir sobre el mío.

Ese día no solo murieron las gotas.

Murió también
la esperanza de encontrar
un amor correspondido.

No porque faltara intención,
ni porque el deseo no estuviera allí,

sino porque...

¿cómo amar a alguien
que no sabe amarse a sí mismo?

¿Cómo construir un hogar
con alguien que sueña más veces
con el momento de dar su último aliento
que con el día de su propia boda?

Quizá aquella tarde
no perdí un amor.

Quizá comprendí
que no puedes salvar a alguien
que todavía está aprendiendo
a querer permanecer.

Y mientras la lluvia seguía cayendo,
yo entendí que algunas gotas
no desaparecen al tocar el suelo;

simplemente dejan de ser lluvia
para convertirse en recuerdo.

Como nosotros.

Zpalacios