Sueña la muerte que vivos engulle
y sueñan los vivos que de ella se escapan.
Sueñan sus pies el sentir de sus garras
y sueño la noche en que ella me mata.
Sueño prófugo de árbol en vacas,
semen montaña escaldado en letras
impresas en psiques turbadas que anhelan
descanso eleuterio y muerte serena.
Y un velo escudriñan, con luces apenas,
de niebla colgando en los techos marrones,
y un camino perdido en un valle sin soles
do grita un castillo, de almas sus penas.
Y oigo los gritos de moza encerrada.
Trago y jolgorio me llegan vivaces.
Y temo con ellos la bestia sangrienta
y corro tras ellos sin ton ni compaces.
Y sueña la muerte que vivos engulle
y sueñan los vivos que de ella se escapan.
Sueñan sus pies el sentir de sus garras
y sueño la noche en que ella me mata.