Tomi R

A ti, mi niño

Dos pupilas negras ya impactaban

con una intensidad nunca vista;

hacían presagiar lo que aguardaba

una inteligencia voraz e infinita. 

 

Tus ansias de conocimiento,

tu rapidez mental inhumana,

el domingo de los números innato,

la devoción a las letras temprana. 

 

Sigue descubriendo el mundo, mi niño.

Sé que tu vida la marca el destino,

que la ilusión te siga guiando 

mientras superas los baches del camino.

 

Que tu nobleza siempre se imponga

y que tu bondad a raudales se expanda...

porque más inmensa que tu mente 

es tu calidad humana.