Yo te amaba,
por tu carne sazonada,
con mi amor,
ahora es solo dolor.
En tus huesos corroídos,
por mis dientes podridos,
tan solo cocino tu carne,
para no perderme.
Ni un solo mordisco,
como si fuera un disco,
me raya esto que siento,
este triste pensamiento.
Que me lastima, me persigue,
mientras te como, me sigue,
¿cómo pude tan solo comerte,
tú, mi más hermosa amante?
Autor: Samuel Fuentes