Ahora,
que dejamos
sin leer el manual
y armamos la
vida a tropiezos.
Que la osadía
solo es un
poco más de colesterol.
Que la moral pide
consejo,
y la culpa el
divorcio.
Que la fragilidad
funde a mil
grados.
Que somos este
traje
de costuras enmendadas.
Que la soledad
sabe a salitre.
Que la máscara
revela su óxido.
Que pausa es prisa.
Que sabemos la
respuesta,
pero olvidamos
la pregunta.
Ahora,
no creo en finales.