Ahí van los hombres y mujeres
con sus miradas de acantilado y sus bolsas
de plástico, apenas desplazan el agua.
Ahí van los cachorros de los caracoles
dentro de cálices de cascarón de nuez.
Duermen en sus conchas sobre la madera.
Bajo la luna de las abejas
el lobo mueve sus mandíbulas azules.
Ahí van las calaveras junto a los peces muertos,
empuñando el cuchillo que te asesina.
Que te entra por la espalda
se abre paso entre tus costillas
y te apuñala en el corazón.