Kinmaya

Bruja (Fábula moderna)

                     

La bruja estaba tan enojada con el destino, que desafió al mismísimo demonio por toda la maldad que estaba asolando el planeta de los humanos y lo maldijo con su conjuro más poderoso, un conjuro ancestral que contenía las noches más oscuras jamás vistas, y las maldiciones nunca pronunciadas en este mundo. Invocando con las manos hacia cielo emitió un grito rasposo que viajó como un trueno por toda la noche y todos los mundos.

 

La bruja, tras el esfuerzo, cayó de rodillas sobre el umbral de un gran abismo, y esperó con la rigidez de una montaña mirando hacia los cielos.

 

De pronto la luna cayó directo hacia el abismo y el demonio le mostró solo sus ojos rojos y la observó por un breve instante impasivo.

 

De pronto el demonio rompió el silencio con una enorme carcajada y hablo:

 

- Escuché tus lamentos pero te has equivocado de culpable, yo hace siglos que no me ocupo de este planeta de humanos, ellos me superaron hace mucho tiempo, la maldad de estos seres es muy aburrida para mi. Sus guerras son desquiciadas, países enteros fuera de control, dictadores sueltos por doquier, droga, muerte, pobreza inaudita, psicópatas, ambiciones mortales, etc. Ya hace tiempo dejó de divertirme. Te aconsejo que busques otro planeta porque estos humanos lo están  destruyendo todo, ya no me necesitan y a ti tampoco. Este planeta tiene los días contados. Este mundo hay que resetearlo y comenzar de cero...con cerebros mucho mejor equipados. Además ya ningún demonio y ninguna bruja los asusta. En este planeta solo le tienen miedo a sus semejantes.

 

Y el demonio calló, y se perdió en la noche más negra. 

 

La bruja desencantada regresó por la misma hoguera y se suicidó.