Tiempo cruel
De contemplar la noche no tengo ganas
a través del cristal de mi ventana.
De sentir la risa no tengo apremio,
sobre mi camisa ese aire bohemio
levanta protesta, formando un gremio.
Si tú no estás, ¡el amor ya no es un premio!
En la madrugada tocar el vacío,
mirar la almohada, un hueco muy frío.
Tus caricias se esfuman ya lejanas;
en la mesa, el gin se volvió abstemio.
Me quedé sin ganas, el vacío es mío.